Para muchas personas, un viaje a Finlandia hace aún resonar los clichés populares: el gran norte, el frío, los rebaños de alces, las liebres (¡de Vatanen!), Papá Noel (en Rovianemi) o incluso las largas excursiones a través de los bosques boreales, preferentemente sobre un trineo tirado por perros. Todo eso (y de hecho mucho más) es cierto y está pidiendo ser descubierto, experimentado, probado. De un modo general, Helsinki, la capital, constituye la primera etapa de un viaje finlandés. Idealmente situada en el sur, ofrece una primera impresión del país, agradable e interesante. Variada, dotada de una rica cultura y de bellos museos (la Catedral y la Casa Sederholm por ejemplo), no hay que dejar pasar en ningún caso la visita a la fortaleza marítima de Suomenlinna, ¡nombrada patrimonio mundial de la Unesco! Una vez abandones la capital, sólo tendrás que elegir: el sur y el archipiélago de las islas Aland, dirigrte más al este hacia la suntuosa región de los grandes lagos conocida en el mundo entero, o incluso comenzar la subida al norte lapón... Te será igualmente posible dirigirte hacia la frontera rusa, en los alrededores de Joenssu, y descubrir algunos de los más bellos (y desconocidos) bosques del país... En todo caso, tu guía local hispanohablante ¡se alegrará de acompañarte en la construcción de tu proyecto!



