Uno de los grandes atractivos que verás con tus propios ojos cuando viajes a Vietnam (además de las capitales que ya hemos nombrado) es la belleza de la bahía de Halong. Este laberinto de 2600 islotes rocosos es, sin duda, el punto culminante de cualquier periplo por el país. La leyenda dice que un dragón gigantesco fracturó las montañas con su cola, dejando que el mar se adentrase entre las grietas de tal forma que tan sólo pudiesen emerger las cimas más altas. Su profunda belleza le valió convertirse en Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el año 2011. También destaca por su encanto natural la región de Ha Giang, conocida como el "mosaico de paisajes". Un destino montañoso repleto de terrazas con arrozales, minúsculos pueblos aislados y su gente, siempre amigable. También en el norte del país, las regiones poco frecuentadas del Alto Tonkín esperan al viajero: entre las tribus no sometidas podrás conocer a una población cuyas costumbres aún se preservan. Estas minorías hablan una cincuentena de lenguas distintas, y todavía hoy mantienen sus tradiciones: vestimentas, hábitat, creencias (que difieren de las del resto de Vietnam)... Si tienes dudas sobre cómo tratar con los autóctonos puedes consultar algunas de las pistas sobre costumbres y actitudes que te dejamos en nuestra guía online. ¡Te maravillará el delicioso frescor de las aldeas vietnamitas, rodeadas de un bello circo de montañas coronadas por la bruma!



























