¿Qué ver y qué hacer en la bahía de Phang Nga?
1. Entrar en los hongs en kayak
Los hongs son el gran secreto de la bahía de Phang Nga. En tailandés, hong significa «habitación» y hace referencia a lagunas completamente rodeadas de acantilados calizos, accesibles solo desde el interior a través de una abertura estrecha que se cruza con la marea baja, tumbado en el kayak.
La experiencia empieza incluso antes de entrar en los hongs. Primero te deslizas entre formaciones kársticas con forma de pan de azúcar que emergen del agua, algunas de varias decenas de metros de altura, hasta localizar la discreta abertura que conduce al interior.
Una vez dentro de la laguna, es como si el mundo exterior dejara de existir. Flotas en un espacio suspendido en el tiempo, entre raíces de manglar sobre tu cabeza, cangrejos violinistas trepando por las paredes y, a veces, una colonia de murciélagos colgada de las bóvedas. Los hongs más accesibles se encuentran alrededor de Koh Hong, Koh Roi y Khao Phing Kan, también conocida como “la isla de James Bond” y más frecuentada por los viajeros.
Ten en cuenta: los hongs solo son accesibles con la marea a media altura. Si está demasiado alta, la entrada queda cubierta. Si está demasiado baja, el kayak encalla en el barro. Ir con un guía recomendado por un agente local, que conozca las mareas del día, no es un lujo: es imprescindible para descubrir las lagunas escondidas y las cuevas oscuras.
Foto de Ingrid, viajera de Evaneos en Tailandia.
2. Visitar la isla de James Bond al amanecer
Con la luz dorada del amanecer sobre la isla de Khao Phing Kan, o «isla de James Bond», la silueta mítica de la roca Ko Tapu se recorta entre la bruma. Este pitón calizo, popularizado en 1974 por la película «El hombre de la pistola de oro», es sin duda el más famoso de la bahía. Y con razón: ya que con 20 metros de altura, parecido a un clavo clavado en el agua turquesa, Ko Tapu es espectacular. Pero el acantilado también atrae a muchos viajeros.
Para evitar las multitudes, sal antes de las ocho con un guía local que sepa abrirte camino lejos de las primeras oleadas de visitantes. También puedes contemplar Ko Tapu desde tu kayak, al ritmo del agua, sin necesidad de desembarcar en la isla.
Foto de Lina, viajera en Tailandia con Evaneos.
3. Pasear por el pueblo flotante de Koh Panyee
Koh Panyee es un pueblo flotante de pescadores, fundado a finales del siglo XVIII por familias musulmanas javanesas que no podían acceder a la propiedad de la tierra en Tailandia. La solución fue construir sobre el agua. Aquí, las casas no se levantan sobre la arena, sino sobre pilotes, por encima del mar. Hoy, el pueblo sigue existiendo y cientos de familias viven allí.
Uno de los detalles que más llaman la atención en Koh Panyee es la ausencia de coches y motos. Todo se recorre a pie, por pasarelas de madera que conectan las casas de colores, la mezquita de cúpulas doradas, la escuela y los puestos de pescadores. El campo de fútbol flotante, construido por los niños del pueblo en los años ochenta con madera recuperada de balsas de pesca, se ha convertido en uno de los símbolos de Koh Panyee.
Tómate tu tiempo para parar en una cantina local y probar un pescado recién sacado de las redes: un gaeng som pla, pescado ácido al curry, o un plaa neung manao, pescado al vapor cubierto con una salsa de lima y guindilla.
4. Explorar los manglares del parque nacional de Ao Phang Nga
Pocos viajeros se adentran en los manglares del parque nacional de Ao Phang Nga, al norte de la bahía. Y precisamente eso es lo que convierte esta parada en una experiencia inolvidable. En pleno ecosistema protegido, navega en longtail boat, la barca tradicional de cola larga, entre las raíces entrelazadas de los manglares, en un bosque húmedo que vibra con el sonido de aves y cigarras. Pero la experiencia también puede tomar forma de ruta a pie por las pasarelas de madera que conectan los senderos del parque.
¿Y los animales? Ellos se encargan del espectáculo. Los gibones hacen acrobacias entre las ramas, los macacos cangrejeros rebuscan en los charcos con la marea baja, los varanos malayos se deslizan por el barro y los martines pescadores rozan la superficie con vuelos fugaces.
Con un guía naturalista local, la experiencia adquiere otra dimensión. Descubres plantas medicinales utilizadas en la medicina tradicional tailandesa, interpretas huellas de animales y entiendes mejor por qué este equilibrio entre bosque, mar y tierra es uno de los más frágiles de la región.
5. Alojarse en Ko Yao Noi, en el corazón de la bahía
Ko Yao Noi se encuentra en el centro de la bahía de Phang Nga, a medio camino entre Phuket y Krabi. La isla no tiene grandes hoteles ni enclaves turísticos: vive al ritmo tranquilo de la vida local. Encontrarás, sobre todo, alojamientos en casas particulares o pequeños hoteles gestionados por familias. En sus pueblos, el día a día gira en torno a la pesca y al cultivo del caucho.
Para alojarte, la costa este es un excelente punto de partida: largas playas tranquilas, vistas a las formaciones calizas y el pueblo de Tha Khao muy cerca. Desde allí también se llega a Tha Khao Beach, una de las playas más apacibles de la isla. Una gran playa casi vacía, un pequeño islote al que se puede llegar a pie con la marea baja y amaneceres sobre los pitones kársticos que hacen que merezca la pena madrugar.
Ten en cuenta: Ko Yao Noi no es una isla bulliciosa ni animada, y eso es precisamente lo que la hace diferente. Para alojarte allí, pide consejo a tu agente local. Conoce a las familias que acogen viajeros, a los pescadores que aceptan llevar pasajeros en sus barcas y los horarios de los barcos para hacer una parada en la isla.
6. Observar la bioluminiscencia de la bahía desde un kayak
Ha caído la noche y te deslizas en kayak por un hong, rodeado de acantilados negros. De repente, al rozar el agua, ocurre algo: se ilumina. Un brillo azul verdoso centellea y tus dedos dejan una estela luminosa durante unos segundos. Este fenómeno es la bioluminiscencia: plancton que produce luz cuando se ve alterado. Una experiencia inolvidable que puedes vivir en la bahía de Phang Nga y que despierta el niño que todo viajero lleva dentro.
Nuestros cuatro consejos para vivir la experiencia en las mejores condiciones:
- Elige la época adecuada, por lo general entre mayo y octubre. Las aguas cálidas favorecen la proliferación del plancton y su concentración alcanza entonces el punto máximo. Un cielo sin luna también es imprescindible para observar la bioluminiscencia.
- Prioriza una salida en grupo pequeño desde Ko Yao Noi con un guía local. Te llevará a zonas a las que rara vez llegan las excursiones desde Phuket… lejos de las multitudes y en silencio total.
- No te apliques crema solar ni repelente antes de la salida, ya que los productos químicos deterioran el ecosistema del plancton.
- Olvídate de la cámara. A menos que seas un fotógrafo experimentado, no la necesitas: el plancton es casi imposible de captar. Es la ocasión perfecta para vivir plenamente la intensidad del momento.
Ten en cuenta: la visibilidad de la bioluminiscencia no está garantizada. Depende de las condiciones del día: la meteorología, la claridad del agua y la concentración de plancton. Tu agente local sabrá dónde y cuándo salir para aumentar las posibilidades de verla.
Desde Phuket o Ko Yao Noi: dos formas muy distintas de vivir la bahía de Phang Nga
La bahía suele visitarse desde Phuket, saliendo del puerto de Ao Por. Tras 45 minutos de travesía, los primeros pitones kársticos aparecen en el horizonte. Aunque este es el formato más habitual, cuando llega la temporada alta existe una opción más inteligente para evitar las multitudes y viajar de forma más responsable: alojarte directamente en el corazón de la bahía, en la isla de Ko Yao Noi. Esta isla tranquila y de tamaño humano está habitada por familias de pescadores, muy lejos del bullicio de Phuket.
Desde Ko Yao Noi puedes salir en kayak al amanecer, cuando la bruma aún se pega a los acantilados y la bahía permanece en calma, acompañado por un pescador o un guía local que conoce los rincones más discretos. Sin traslados, sin grupos y, sobre todo, sin prisas por cumplir horarios. Solo la bahía al ritmo del agua, con toda su calma.
Foto de Riva, viajera de Evaneos en Tailandia.
Haz una parada en la bahía de Phang Nga durante un viaje a medida por Tailandia
Con Evaneos, diseñas tu itinerario mano a mano con un agente local hispanohablante, establecido en Tailandia. Conoce la bahía de Phang Nga, sus manglares protegidos, sus lagunas discretas y sus pueblos de pescadores que parecen detenidos en el tiempo. Gracias a su acompañamiento, te espera un itinerario a medida y auténtico, adaptado a tus ganas y a tu ritmo, tanto si viajas en pareja como en familia o con amigos.





















































