Namibia empieza en el aeropuerto, pero la aventura comienza en el momento en que el calor seco del aire te da la bienvenida al salir. Un transfer privado te recoge y te lleva directamente a The Weinberg Hotel, en pleno corazón de Windhoek.
Esta noche no hay agenda. Solo hay que llegar, instalarse y dejar que la ciudad te vaya entrando despacio. Windhoek es pequeña, ordenada, sorprendentemente agradable. Pasea por Klein Windhoek, cena en uno de sus restaurantes y duerme bien: mañana arranca el viaje de verdad.
La ciudad se desvanece en el retrovisor y el paisaje empieza a abrirse, a vaciarse, a volverse más y más austero. El desierto va tomando forma: primero como una insinuación, luego como una presencia que lo ocupa todo.
El Namib tiene entre 55 y 80 millones de años. Es, oficialmente, el desierto más antiguo del mundo. Y cuando lo ves por primera vez, lo entiendes de alguna manera: hay una calma aquí que solo da el tiempo.
Namib Desert Lodge nos espera al pie de una imponente cadena de dunas fosilizadas. Por la tarde, si los ánimos acompañan, una excursión al atardecer nos lleva a lo alto de esas dunas para ver el horizonte namibio encenderse de colores. Un aperitivo de lo que está por venir.
En Sossusvlei, la luz de la primera hora convierte las dunas en esculturas vivas, y los rojos se intensifican hasta volverse casi imposibles. Big Daddy —la duna más alta de la zona— propone uno de los ascensos más exigentes y gratificantes que un desierto puede ofrecer.
Deadvlei: una antigua laguna convertida en una llanura blanca donde los camelthorn trees llevan más de 900 años muertos de pie, negros contra el cielo azul, en uno de los paisajes más increíbles del planeta.
Sesriem Canyon ofrece una caminata más suave entre paredes de roca roja, y la hora dorada nos sorprende de regreso en el lodge, con una copa en la mano y las dunas fosilizadas del Gondwana Namib Park.
El paisaje sigue siendo desértico, pero cambia de carácter: más árido, más mineral, más extremo. En el camino, una parada obligatoria: Solitaire, el puesto avanzado del desierto, famoso en toda Namibia por su tarta de manzana.
Cruzamos el Trópico de Capricornio —hay una señal en la carretera, sí— y atravesamos los cañones del Gaub y el Kuiseb, erosionados durante millones de años por ríos que hoy apenas existen. Y entonces, de repente, el Atlántico. Swakopmund aparece envuelta en su niebla habitual, fresca y sorprendente después de días de calor seco. El océano y el desierto conviviendo a metros de distancia: uno de los espectáculos geográficos más únicos de África.
Swakopmund no es solo una ciudad costera: es un lugar donde conviven la arquitectura colonial alemana, los mercados de artesanía, los restaurantes con ostras frescas de Walvis Bay y una oferta de actividades que no tiene rival en Namibia.
El desayuno en The Delight merece mención aparte: champán, zumo recién exprimido y ostras para empezar el día. Después, el tiempo es tuyo. Las opciones son muchas: una excursión al Living Desert para descubrir los reptiles y arañas de las dunas de niebla, kayak en la laguna de Walvis Bay entre pelícanos y delfines, un crucero para ver focas y flamencos, o sandboarding en las dunas.
Primero seguimos la costa hacia el norte por Henties Bay; luego giramos hacia el interior y el verde escaso de los matorrales le va cediendo el paso a la roca volcánica de Damaraland. A lo lejos, el macizo del Brandberg —la montaña más alta de Namibia— recorta el horizonte.
En el camino, cerca del río Ugab, las mujeres herero montan sus puestos de colores junto a la carretera: vestidos y tocados que detienen el paso.
Al llegar, el lodge sorprende: construido en laberinto semicircular, con una piscina turquesa en el centro y chalés que tienen su propio jardín. Al atardecer, subimos al kopje —la pequeña colina detrás del lodge— para ver el sol hundirse sobre el bosque de mopanes.
Etosha National Park es uno de los grandes parques de África: 22.000 km² de sabana dominados por la enorme sartén de sal que da nombre al parque. Aquí el agua manda. Las balsas concentran la fauna y convierten la observación en algo diferente a cualquier otro parque del continente.
Si el horario lo permite, una tarde de safari ya en la entrada al parque puede regalar los primeros elefantes, cebras, ñus o la silueta alta de una jirafa contra el cielo de Namibia.
La noche tiene su propio ritual: la cocina del restaurante, inspirada en las shebeens —las tabernas populares namibias—, sirve platos generosos mientras los músicos tocan en el patio.
Desayuno en el camp y, a las 13:00, el shuttle emprende las cinco horas de camino hacia el sur. La carretera de vuelta a Windhoek atraviesa el interior de Namibia —tierras planas, granjas dispersas, acacias— y da tiempo a repasar mentalmente los diez días: las dunas al amanecer, el frío de Swakopmund, los elefantes de Etosha.
A la llegada a Windhoek, un representante nos espera en la estación de shuttle para hacer el transfer final hasta The Weinberg Hotel. Una cena tranquila en la capital y la última noche namibia.
Tres horas antes del vuelo, el transfer nos lleva al Aeropuerto Internacional Hosea Kutako. El equipaje ya está hecho, el pasaporte a mano. Lo que no cabe en la maleta —los colores del atardecer sobre las dunas, el primer elefante, el silencio de Damaraland— se queda dentro y viaja gratis.
Hasta la próxima, Namibia.
Especialistas en safaris fotográficos, en vida salvaje e inmersión cultural
4.7
9 opiniones
Miembro Evaneosdesde 4 años
Viajaron con la agencia de Sarah
Javier
5
Lo que más me ha gustado es todo: Paisajes impresionantes, un cielo nocturno plagado de estrellas con una espectacular Vía Láctea. Ver animales muy cerca, incluidos leones (aunque me encantan los impalas) , y hacer camping en el delta del Okavango
Nuestra experiencia con la agencia ha sido extraordinario, han estado pendientes de todo. Los guías absolutamente profesionales y con un conocimiento absoluto del entorno y el comportamiento de los animales. El personal del staff muy eficiente y amable. Todo perfecto.
En resumen, totalmente recomendable.
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Ute
5
Nuestro viaje a Botsuana y Zimbabue ha sido maravilloso, una experiencia inolvidable. La agencia '***' ha cumplido perfectamente nuestras expectativas. La planificación ha sido perfecta. Hemos tenido también suerte con los otros viajeros del grupo, que es muy importante en un viaje de esas características. El itinerario del viaje estaba muy bien organizado. Los guías estupendo, muy amables. Nos hemos sentido siempre muy seguros y muy bien atendidos. La experiencia del Mobile Camp, 4 noches sin conexión a Internet, totalmente en la naturaleza, nos ha encantado. Todos los safaris y excursiones han sido muy impresionantes y espectaculares. Ver los animales tan cerca es una experiencia increíble. Los paisajes fantásticos. Al final hemos visitado las cataratas de Victoria, una maravilla del mundo natural indescriptible.
Un viaje 10!
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Francisco J Garcia Mendoza/ Ruth Cerrato
4
Buenos días, tema del viaje perfecto una agencia recomendable, además de dicerle que la compañía aerea nos perdieron la maletas, y no ayudaron a comprar medicinas y ropa, es de agradecer
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ok
5
Muy profesionales y un trato excelente
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José Luis
5
Increíble viaje gracias a la gestión y al equipo de ***, que me prepararon un viaje a medida que superó todas mis expectativas.
Gracias a ellos, este viaje se ha convertido en un recuerdo inolvidable.
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Al menos una vez en la vida.
4
Viaje Increible de repetir.
La atencion recibida supero las expectativas, todo muy bien agradecido y el guia Lee espectacular.
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léocade
4
je ne partage pas mes expériences. ce genre de voyage fait sur mesure est personnel: ce qui me plait à moi, ne plait pas nécessairement à autrui
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Julián M. (Málaga, España)
5
El safari con*** fue realmente increíble: el guía *** es cultísimo, con tremenda preparación sobre biología y comportamiento de los animales, y muy amable, amistoso y excelente conductor y conversador. Además habla bastante bien en español. Muy recomendable. La comida excelente y las tiendas del safari móvil casi a estrenar, con servicio diario al nivel de un hotel. La empresa ha cumplido todos los horarios y recorridos, con mucha sensación de seguridad y disfrutando. Hemos podido ver muy bien leones, elefantes, leopardos, búfalos, licaones, jirafas, cebras y todo tipo de antílopes. Además hemos podido realizar 'birdwatching' porque *** tenía muchísima formación en identificación de aves. Más de 150 especies identificadas y fotografiadas. Creo que ha sido 'el viaje de mi vida', así, sin más, una gratísima experiencia. Os lo recomiendo mucho. Muy agradecidos a la organización.
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Adrian
5
Nos ha encantado el viaje que nos organizó Verónica!
Decidimos que queríamos hacer un safari para nuestra luna de miel y no podríamos haber escogido mejor, conseguimos hacer un viaje completamente distinto a la vez que tuvimos nuestros momentos de descanso.
Los safaris son viajes complicados de organizar, hay que saber muy bien a que sitios ir y con que proveedores. Verónica nos diseñó un viaje a medida según nuestras necesidades y nuestro presupuesto.
Tenemos muchos recuerdos que se quedarán con nosotros toda la vida pero nuestras experiencias favoritas fueron:
1 viaje en helicóptero por el Delta del Okavango
2 dormir en un camping en medio del Delta con el ruido de los animales de fondo
3 cena crucero en el río Zambezi durante el anochecer
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