Unirse a un grupo

Namibia en 10 días

10 días · Grupo de 2 a 12 pers.
Desde1980 €/pers.
Sin vuelos internacionalesPrecio calculado sobre la base de 2 personas
Garantía de cancelación de vuelo

El viaje, de un vistazo

  • Explora el desierto más antiguo del mundo en Namib.
  • Admira las esculturas vivas de las dunas en Sossusvlei.
  • Descubre la convivencia del océano y desierto en Swakopmund.
  • Encuentra la fauna diversa en el Parque Nacional Etosha.
  • Disfruta de la cultura local en Damaraland y Windhoek.

Creado por

La Agencia local de Sarah

  • Un grupo pequeño de 2 a 12 viajeros.
  • La libertad de prolongar tu estancia a tu manera.
  • Un viaje seguro con asistencia 24/7.
Garantía de cancelación de vuelo

Los detalles del viaje

Namibia empieza en el aeropuerto, pero la aventura comienza en el momento en que el calor seco del aire te da la bienvenida al salir. Un transfer privado te recoge y te lleva directamente a The Weinberg Hotel, en pleno corazón de Windhoek. Esta noche no hay agenda. Solo hay que llegar, instalarse y dejar que la ciudad te vaya entrando despacio. Windhoek es pequeña, ordenada, sorprendentemente agradable. Pasea por Klein Windhoek, cena en uno de sus restaurantes y duerme bien: mañana arranca el viaje de verdad.

La ciudad se desvanece en el retrovisor y el paisaje empieza a abrirse, a vaciarse, a volverse más y más austero. El desierto va tomando forma: primero como una insinuación, luego como una presencia que lo ocupa todo. El Namib tiene entre 55 y 80 millones de años. Es, oficialmente, el desierto más antiguo del mundo. Y cuando lo ves por primera vez, lo entiendes de alguna manera: hay una calma aquí que solo da el tiempo. Namib Desert Lodge nos espera al pie de una imponente cadena de dunas fosilizadas. Por la tarde, si los ánimos acompañan, una excursión al atardecer nos lleva a lo alto de esas dunas para ver el horizonte namibio encenderse de colores. Un aperitivo de lo que está por venir.

En Sossusvlei, la luz de la primera hora convierte las dunas en esculturas vivas, y los rojos se intensifican hasta volverse casi imposibles. Big Daddy —la duna más alta de la zona— propone uno de los ascensos más exigentes y gratificantes que un desierto puede ofrecer. Deadvlei: una antigua laguna convertida en una llanura blanca donde los camelthorn trees llevan más de 900 años muertos de pie, negros contra el cielo azul, en uno de los paisajes más increíbles del planeta. Sesriem Canyon ofrece una caminata más suave entre paredes de roca roja, y la hora dorada nos sorprende de regreso en el lodge, con una copa en la mano y las dunas fosilizadas del Gondwana Namib Park.

El paisaje sigue siendo desértico, pero cambia de carácter: más árido, más mineral, más extremo. En el camino, una parada obligatoria: Solitaire, el puesto avanzado del desierto, famoso en toda Namibia por su tarta de manzana. Cruzamos el Trópico de Capricornio —hay una señal en la carretera, sí— y atravesamos los cañones del Gaub y el Kuiseb, erosionados durante millones de años por ríos que hoy apenas existen. Y entonces, de repente, el Atlántico. Swakopmund aparece envuelta en su niebla habitual, fresca y sorprendente después de días de calor seco. El océano y el desierto conviviendo a metros de distancia: uno de los espectáculos geográficos más únicos de África.

Swakopmund no es solo una ciudad costera: es un lugar donde conviven la arquitectura colonial alemana, los mercados de artesanía, los restaurantes con ostras frescas de Walvis Bay y una oferta de actividades que no tiene rival en Namibia. El desayuno en The Delight merece mención aparte: champán, zumo recién exprimido y ostras para empezar el día. Después, el tiempo es tuyo. Las opciones son muchas: una excursión al Living Desert para descubrir los reptiles y arañas de las dunas de niebla, kayak en la laguna de Walvis Bay entre pelícanos y delfines, un crucero para ver focas y flamencos, o sandboarding en las dunas.

Primero seguimos la costa hacia el norte por Henties Bay; luego giramos hacia el interior y el verde escaso de los matorrales le va cediendo el paso a la roca volcánica de Damaraland. A lo lejos, el macizo del Brandberg —la montaña más alta de Namibia— recorta el horizonte. En el camino, cerca del río Ugab, las mujeres herero montan sus puestos de colores junto a la carretera: vestidos y tocados que detienen el paso. Al llegar, el lodge sorprende: construido en laberinto semicircular, con una piscina turquesa en el centro y chalés que tienen su propio jardín. Al atardecer, subimos al kopje —la pequeña colina detrás del lodge— para ver el sol hundirse sobre el bosque de mopanes.

Etosha National Park es uno de los grandes parques de África: 22.000 km² de sabana dominados por la enorme sartén de sal que da nombre al parque. Aquí el agua manda. Las balsas concentran la fauna y convierten la observación en algo diferente a cualquier otro parque del continente. Si el horario lo permite, una tarde de safari ya en la entrada al parque puede regalar los primeros elefantes, cebras, ñus o la silueta alta de una jirafa contra el cielo de Namibia. La noche tiene su propio ritual: la cocina del restaurante, inspirada en las shebeens —las tabernas populares namibias—, sirve platos generosos mientras los músicos tocan en el patio.

Desayuno en el camp y, a las 13:00, el shuttle emprende las cinco horas de camino hacia el sur. La carretera de vuelta a Windhoek atraviesa el interior de Namibia —tierras planas, granjas dispersas, acacias— y da tiempo a repasar mentalmente los diez días: las dunas al amanecer, el frío de Swakopmund, los elefantes de Etosha. A la llegada a Windhoek, un representante nos espera en la estación de shuttle para hacer el transfer final hasta The Weinberg Hotel. Una cena tranquila en la capital y la última noche namibia.

Tres horas antes del vuelo, el transfer nos lleva al Aeropuerto Internacional Hosea Kutako. El equipaje ya está hecho, el pasaporte a mano. Lo que no cabe en la maleta —los colores del atardecer sobre las dunas, el primer elefante, el silencio de Damaraland— se queda dentro y viaja gratis. Hasta la próxima, Namibia.
Más ideas de viaje a Namibia (9)

Incluido en este precio

Un viaje listo para ser disfrutado, organizado por una agencia local.

  • Un itinerario adaptado al grupo
  • Transporte interno
  • Alojamientos
  • Asistencia 24/7

A prever adicionalmente

Vuelos internacionalesA prever además de tu viaje.

Un itinerario listo para ser disfrutado en grupo reducido.

  • Logística
  • Guía
  • Actividades

Sarah y su equipo

Especialistas en safaris fotográficos, en vida salvaje e inmersión cultural

4.7
9 opiniones
Miembro Evaneosdesde 4 años

Viajaron con la agencia de Sarah

Otras ideas de viajes a Namibia que podrían gustarte

Otras ideas de viajes a Namibia según tus deseos