Al viajar a Etiopía descubrirás un país enorme que reserva numerosas sorpresas a los viajeros curiosos. Hacia el norte, el lago Tana es una de las maravillas naturales de la región. Situado a 1840 metros de altitud y siendo el lago más grande de Etiopía, es la fuente del legendario Nilo Azul, uno de los dos brazos que conforman el río Nilo. Las islas que salpican el lago están profundamente ligadas a la espiritualidad ortodoxa etíope: 19 de las 37 islas son el hogar o albergan un monasterio. No muy lejos de allí, las cataratas del Nilo Azul, llegando a los 400 metros de anchura en la estación lluviosa, son las segundas más grandes de toda África tras las cataratas Victoria. Más al norte, Aksum es una ciudad cargada de historia. Situada en el corazón de una región ortodoxa etíope, fue el centro del supuesto antiguo reino de la reina de Saba quien se habría unido al rey de los judíos, Salomón. Esta ciudad sería la propietaria de las tablas de la ley de los Diez Mandamientos. Muchos de sus sitios históricos siguen estando visibles hoy día. Todavía en el norte del país, Lalibela es un lugar de una increíble espiritualidad: la ciudad contiene curiosas creaciones, que se mantienen conservadas de forma prodigiosa, y que hoy día se encuentran ocupadas por monjes y ermitaños. Las iglesias del siglo XII denominadas “monolíticas” están talladas o “enterradas” en la roca: son iglesias trogloditas. Los etíopes dicen en ocasiones que los ángeles han ayudado a los hombres a construir estas iglesias.





