Egipto con niños











- Descubrir los misterios del antiguo Egipto. Con más de 5000 años de antigüedad, la civilización del antiguo Egipto sigue fascinándonos. Con numerosos monumentos declarados patrimonio mundial de la Unesco, los aficionados a la historia no sabrán por dónde empezar.
- Conocer a un pueblo amable. Alrededor de una deliciosa comida, déjate llevar por las historias de los faraones, pero también por las del Egipto actual.
- Conquistar el desierto. Aprovecha tu viaje a Egipto para explorar el desierto occidental o las formaciones rocosas del desierto blanco, paisajes inolvidables.
- Conocer Menfis, la antigua capital del imperio de Egipto. Descubre su necrópolis, el coloso de Ramsés II y sus pirámides.
- Hacer un crucero por el Nilo. Descubre Egipto desde el río que fue su principal arteria durante milenios. En total tranquilidad a bordo de una falúa, contempla el espectáculo de los templos desfilando ante ti.
- Bucear en el mar Rojo. Completa tu viaje a Egipto con un momento de relajación. Haz buceo o snorkel en el mar Rojo para explorar los fondos marinos.
Viajar a Egipto con niños puede transformarse en una experiencia educativa inolvidable. Los pequeños quedarán fascinados al ver en persona lo que han estudiado en sus libros de historia, convirtiendo cada visita en la opción de una aventura de aprendizaje única.
La hospitalidad egipcia brilla especialmente cuando se trata de familias con niños. Los hoteles familiares ofrecen servicios adaptados, desde menús especiales hasta actividades recreativas pensadas para los más pequeños.
La infraestructura turística moderna facilita los desplazamientos en familia. Los principales sitios arqueológicos cuentan con accesos adaptados y áreas de descanso. Las excursiones pueden personalizarse según la edad y resistencia de los niños, permitiendo alternar momentos de exploración con pausas refrescantes en la piscina.
Comienza con una visita al museo de El Cairo, la colección más grande de arte egipcio en el mundo. Luego, dirígete a los sitios arqueológicos al aire libre. Es difícil pasar por alto las pirámides de Giza y la necrópolis de Saqqara, cerca de El Cairo. Si es posible, planifica tu viaje fuera del invierno, que es la temporada alta turística. Lo mismo para los templos de Luxor y Karnak, o el de Abu Simbel, cerca de Asuán.
Pero los monumentos son numerosos a lo largo del Nilo, y te recomendamos la visita a lugares un poco menos concurridos que son igualmente museos al aire libre, como los templos de Abydos y Dendera. En dirección a Asuán, Kôm Ombo y Edfu, de la época grecorromana más tardía, están muy bien conservados.
Por último, no dudes en recurrir a un guía local: sabrá adaptar cada visita a la edad de su público, y tus hijos podrán hacerle todas sus preguntas. Así, visitar Egipto en familia se convierte en un placer para todos los miembros de la misma.
Las experiencias interactivas transforman el viaje en una aventura memorable. Los pequeños disfrutarán talleres de arqueología donde aprenden a excavar como verdaderos egiptólogos, mientras fabrican sus propios amuletos de la suerte. Para los adolescentes, las excursiones por el desierto blanco o el sandboarding en las dunas ofrecen la dosis perfecta de adrenalina.
En el mar Rojo, las sesiones de snorkel permiten descubrir la vida marina en aguas cristalinas. Los más aventureros pueden probar el submarinismo adaptado a partir de 10 años. La diversión continúa en los parques acuáticos de Sharm el Sheikh, ideales para refrescarse entre visitas culturales.
La planificación es fundamental al organizar un viaje a Egipto por independiente. Reserva alojamientos familiares cerca de las principales atracciones para minimizar los desplazamientos con los pequeños.
Lleva siempre agua embotellada y refrigerios saludables, pues encontrar opciones adaptadas para niños puede resultar complicado fuera de las zonas turísticas. Considera contratar un conductor privado para las excursiones que sean trayectos largos, ya que el transporte público puede ser agotador para la familia.
Mantén un ritmo tranquilo: alterna las visitas culturales con momentos de descanso en la piscina del hotel. Los niños apreciarán tener tiempo para procesar todas las maravillas que están descubriendo. Usa aplicaciones educativas interactivas y guías ilustradas para mantener despierto su interés por la historia egipcia durante todo el recorrido.
En el mar Rojo, la temperatura del agua oscila entre los 19 y los 20 grados en invierno (diciembre y enero) y en torno a los 28 en verano (julio y agosto). Por lo tanto, es posible bucear allí durante todo el año, aunque el periodo más agradable es de abril a noviembre.
La temporada intermedia es también la temporada alta para el buceo. Para descubrir los fondos marinos con más tranquilidad, es mejor optar por el verano o el invierno. Otra opción sería evitar los lugares muy concurridos, al norte del mar Rojo, y optar por el sur de la costa (hacia Marsa Alam, por ejemplo). Al norte, un experto local podrá aconsejarte sobre el mejor destino al que ir.
Ten en cuenta que, según las fechas de tu viaje, no verás las mismas cosas bajo el agua. Si tus hijos sueñan con observar tiburones, es mejor acudir durante la temporada intermedia, ya que los tiburones suelen alejarse cuando el agua se calienta demasiado.
Para una ruta por Egipto, es recomendable llevar:
- ropa ligera (pantalones cortos, pantalones de lino, tops, sandalias...), especialmente en verano
- el bañador para bañarse en el mar Rojo
- zapatillas para recorrer los sitios arqueológicos
- ropa que cubra para visitar los sitios religiosos
- una botella de agua reutilizable y una bolsa de tela para evitar los plásticos de un solo uso
- una cámara para inmortalizar recuerdos
- protección solar biodegradable, gafas de sol, gorras y sombreros para evitar insolaciones