Imprescindibles y rincones menos conocidos: ¿qué ver y qué hacer en Ushuaia?
Ushuaia se descubre al aire libre, con el viento en la cara, entre montañas oscuras, bosques de lengas y las aguas metálicas del canal Beagle. Estas son las experiencias imprescindibles, con algunos desvíos más discretos que a nuestros agentes locales les gusta incluir en un itinerario bien pensado. No hace falta hacerlo todo: elige lo que más encaje contigo. Tierra del Fuego se disfruta sin prisas.
1. Explorar el parque nacional Tierra del Fuego
El parque nacional Tierra del Fuego es la gran cita con la naturaleza en Ushuaia, a unos doce kilómetros del centro. Aquí caminas entre turberas, bahías tranquilas y bosques australes, con cumbres nevadas como telón de fondo. El sendero costero, de unos ocho kilómetros desde la bahía Ensenada hasta el centro de visitantes Alakush, ofrece una de las formas más bonitas de acercarse al parque: olor a madera húmeda, el grito de las aves marinas, el agua fría golpeando suavemente los guijarros.
Un poco más allá, en Lapataia, la ruta nacional 3, a menudo considerada el final de la Panamericana, termina de golpe. Una sensación extraña y preciosa: llegar al extremo. La entrada al parque es de pago y los autobuses urbanos no llegan hasta allí: puedes ir en traslado, en excursión guiada o en coche.
2. Navegar por el canal Beagle
Navegar por el canal Beagle te permite ver Ushuaia en su verdadero escenario: una ciudad situada entre el mar y la montaña. Desde el puerto, los barcos se acercan a la isla de los Pájaros, la isla de los Lobos y el faro Les Éclaireurs, a menudo confundido con el “faro del fin del mundo”. Cormoranes, lobos marinos, brisa salada, luz cambiante: todo se mueve, todo respira. Elige embarcaciones pequeñas, más silenciosas y más cercanas a la experiencia austral, siempre sin molestar a la fauna.
3. Caminar hasta la laguna Esmeralda
La laguna Esmeralda es la ruta de senderismo más emblemática de los alrededores de Ushuaia, accesible desde el valle de Tierra Mayor. El sendero, de unos nueve kilómetros ida y vuelta, atraviesa bosques de lengas, amplias turberas y paisajes abiertos donde el viento circula libremente. Estas turberas son ecosistemas milenarios y frágiles, esenciales para almacenar carbono: quédate en el sendero y en las pasarelas para no dañarlas. Después aparece el lago, de un verde lechoso, casi irreal, dominado por el glaciar Ojo del Albino. Lleva buen calzado, porque el terreno puede estar embarrado y resbaladizo. Pero la llegada compensa con creces el esfuerzo, sobre todo a primera hora de la mañana, cuando el silencio aún llena el valle.
4. Subir al glaciar Martial
El glaciar Martial es el mejor mirador natural de Ushuaia. Desde junio de 2026, un telesilla completamente nuevo vuelve a subir hasta las alturas durante todo el año. Quienes busquen una opción más deportiva pueden seguir subiendo a pie, hacia un paisaje cada vez más mineral, con el canal Beagle ensanchándose a la espalda. En invierno, el cerro Martial se cubre de nieve y recibe a esquiadores principiantes, rutas con raquetas y descensos en trineo. Para practicar esquí de fondo, pon rumbo al valle de Tierra Mayor, a unos veinte kilómetros. El viento puede sorprender y el tiempo cambia rápido. Eso también es Ushuaia: aprender a moverte al ritmo de los elementos.
5. Visitar el museo marítimo y el antiguo penal
El museo marítimo de Ushuaia cuenta la historia dura y fundacional de la ciudad, instalado en el antiguo penal. Sus pasillos fríos, las celdas estrechas y los muros gruesos evocan la vida de los presos enviados aquí a principios del siglo XX. Así se entiende mejor cómo se construyó Ushuaia, lejos de la imagen de postal. El museo también recorre la navegación austral y las expediciones antárticas, y recuerda la presencia de los yámanas, pueblo de canoeros del canal Beagle. Para profundizar, el Museo del Fin del Mundo y el pequeño Museo Yámana narran la historia de los yámanas, los selk’nam y los haush, los primeros habitantes de Tierra del Fuego.
6. Descubrir la reserva urbana Bahía Encerrada
La reserva Bahía Encerrada es un respiro discreto en pleno Ushuaia, perfecto para observar aves sin salir de la ciudad. Puedes caminar con calma por pasarelas y senderos llanos, frente a las montañas, con la bahía reflejando la luz del momento. Cauquenes, patos, limícolas y, a veces, rapaces dan vida a este pequeño refugio natural. Es una visita sencilla, a menudo olvidada, ideal al final del día. Ese tipo de lugar donde por fin bajas el ritmo, después de excursiones más espectaculares.
7. Seguir la costa hasta Playa Larga
La reserva de Playa Larga ofrece uno de los paseos costeros más bonitos cerca de Ushuaia, lejos del movimiento del puerto. Al final de la pista que bordea la playa, el sendero de la Estancia Túnel sigue el canal Beagle a través del bosque fueguino, en un recorrido fácil de algo más de dos kilómetros. Aquí vienes a caminar, respirar y ver cómo las nubes corren sobre las islas a lo lejos. En los días despejados, la luz perfila las montañas chilenas al otro lado del agua. La reserva también protege restos de antiguos campamentos yámanas, un recordatorio discreto de que estas orillas estuvieron habitadas mucho antes de que existiera la ciudad. Tierra del Fuego en estado puro: salvaje y preciosa.
8. Observar los pingüinos de la isla Martillo con respeto
La isla Martillo es el lugar de referencia para observar pingüinos cerca de Ushuaia, con sus colonias de pingüinos de Magallanes y pingüinos papúa. Solo una agencia tiene autorización para desembarcar allí, desde la estancia Harberton, en grupos pequeños y únicamente de octubre a marzo. El resto de excursiones observan la colonia desde el barco. Las plazas son limitadas, así que conviene reservar con antelación. En la isla, unas normas estrictas protegen a las aves: mantén la distancia, sigue al guía y evita los movimientos bruscos. Ver a estos animales avanzar torpemente sobre los guijarros y después lanzarse al agua con una agilidad perfecta es un momento difícil de olvidar.
9. Probar la centolla y los sabores australes
La centolla, el cangrejo real de la Patagonia, es la especialidad que tienes que probar en Ushuaia si te gustan los productos del mar. Su carne delicada se prepara de forma sencilla, en guiso, gratinada o con apenas un toque de limón. En los restaurantes del centro y cerca del puerto también encontrarás trucha, cordero patagónico y cervezas artesanas locales. Después de un día de viento, sentarse al calor ante un plato humeante forma parte del viaje. El fin del mundo también sabe a refugio.
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